Cinco formas en que el ejercicio nos ayuda mentalmente
Todas sabemos que el ejercicio acelera la circulación
de la sangre, quema las grasas, quema calorías, reduce
las posibilidades de enfermedades cardiovasculares y previene
y ayuda a combatir la obesidad entre otras tantas cosas.Pero
ahora, estudios sugieren que con tan solo 10 minutos diarios
de ejercicio pueden ayudar mucho a tu salud mental y hacerte
pensar más claramente, hacerte sentir más feliz
y a liberarte del estrés. Las personas que hacen ejercicio
aseguran sentirse mejor, incluso inmediatamente después
de haber hecho ejercicio.
1. El ejercicio aumenta el poder de la mente. Es sabido que
el ejercicio físico que se mantiene de forma regular
mejora los tiempos de reacción, la concentración,
la creatividad y el vigor mental. Esto se debe principalmente
a que el ejercicio mejora la habilidad del cuerpo para bombear
sangre, lo que aumenta la cantidad de oxígeno en el torrente
sanguíneo y acelera la renovación de sangre en
el cerebro. Los expertos creen que todos estos cambios ayudan
a las reacciones más rápidas por parte del cuerpo
y el cerebro.
2. Ejercitarse ayuda a combatir los síntomas de envejecimiento.
En estudios recientes, investigadores descubrieron que haciendo
algo tan simple como caminar de forma regular ayuda a prevenir
la lentitud cerebral en mujeres de más de 65 años
de edad, y mientras más caminen más mantienen
la agudeza mental. Lo mejor de todo es que la mayoría
de la gente nota este cambio depués de tan solo nueve
semanas de ejercitarse tres veces por semana. Las sesiones de
ejercicio no tienen por que ser de alta intensidad basta tan
solo con lograr aumentar los latidos del corazón.
3. El ejercicio ayuda a prevenir el estrés. El ejercicio
reduce la ansiedad y hasta puede combatir la agresividad. La
razón es simple: Es difícil concentrarse en las
facturas sin pagar y en las fechas límite del trabajo
cuando estás tratando de evitar que el corazón
te salga por la boca mientras corres en la cinta caminadora.
Además de ayudarte a olvidar esa lista de tareas larga
como tu brazo, los ejercicios aeróbicos regulares ayudan
al buen estado cardiovascular, lo que puede ayudarte a lidiar
con problemas. Los ejercicios aeróbicos rítmicos
y repetitivos como caminar, andar en bicicleta, nadar o correr
son los mejores para combatir el estrés, pero el mejor
es, sin lugar a dudas, el yoga.
4. Hacer ejercicio te levanta naturalmente. Sin importar si
te gusta hacer ejercicio de forma corta e intensa o larga y
pausada, el ejercicio aumenta los niveles de los químicos
del cerebro que te hacen sentir bien, tales como la adrenalina,
la serotonina, la dopamina o las endorfinas (los analgésicos
naturales del cuerpo). Un estudio hecho en Inglaterra descubrió
que un 83% de las personas que tenían desórdenes
mentales y comenzaron a realizar ejercicios mejoraron su estado
de ánimo y redujeron sus niveles de ansiedad. Para las personas
con bajos o medianos niveles de depresión, es sabido
que ejercitándose durante un período de por lo
menos 16 semanas logran los mismos resultados que utilizando
antidepresivos como el Zoloft o el Prozac. Los investigadores
descubrieron que un 60% de las personas que sufrían de
depresión y que se ejercitaron por 30 minutos, tres veces
por semana, durante un período de 4 meses lograron salir
de su depresión sin el uso de medicamentos. Una explicación
simple a este hecho es que las personas que se ejercitan de
forma regular pasan menos tiempo en la fase de sueño
REM, en la cual el cerebro deja de producir serotonina, el químico
cerebral que lucha contra la depresión. Esto no significa
que de ahora en más debamos dejar nuestros antidepresivos
y comenzar a realizar ejercicios, pero si que tengamos en cuenta
la actividad física regular. Muchos psiquiatras están
comenzando a recetar sesiones de ejercicio tres veces por semana
junto a los antidepresivos para ayudar a sus pacientes a superar
sus depresiones.
5. El ejercicio aumenta la autoestima. Es sabido que ejercitarse
de forma regular y constante ayuda a aumentar la auto estima.
Tan así es, que en estudios recientes se descubrió
que los adolescentes que son activos en actividades deportivas
tienen mayores niveles de bienestar que sus contrapartes sedentarias.
Sin embargo hay una delgada línea entre estar comprometido
con la actividad física y estar obsesionado con ella.
La preocupación debe estar centrada en lograr una imagen
saludable, no en parecerse a alguna modelo muerta de hambre.